Después de que se haya configurado la tensión correcta durante la revisión inicial, se realiza una revisión cada 10 000 kilómetros, con una sustitución rutinaria después de los 40 000 kilómetros. La correa dentada se tensa gracias al eje excéntrico, en el que el brazo único oscilante dirige la rueda trasera. Este brazo único oscilante también garantiza que la rueda trasera está alineada perfectamente en su dirección longitudinal.
Ya que la correa dentada está en constante tensión, cualquier posible reacción a los cambios de carga se minimiza, algo inmensamente beneficioso en comparación con la convencional propulsión por cadena. Las reacciones a los cambios de carga se reducen además por medio de un amortiguador equipado con cuatro bloques de elastómeros. El accionamiento de correa dentada (que está fabricado con acero inoxidable) y el piñón de salida de la caja de cambios (con un núcleo interior de acero) garantizan la longevidad de la transmisión. La corona dentada está compuesta de una aleación de metal sinterizado. Esta combinación en conjunto asegura el menor desgaste posible. Debido a que la transmisión secundaria tiene un diseño más ligero que el conjunto de la propulsión por cadena, las fuerzas centrífugas son menores, lo que mejora la eficiencia en la transmisión de fuerza.
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