Sin límites.

Conducción, escalada y vuelo con Squash Falconer.

Ganas de aventura.

Su predilección por la aventura y los deportes extremos era obvia hasta cuando era una niña. «Monto en moto desde que tengo memoria», dice Squash Falconer, cuyo nombre real es Louise, pero a la que siempre han apodado Squash. «Me crié en una granja y tenía un triciclo eléctrico cuando tenía cuatro años. Más tarde probé los quads y después las motos de verdad, me encanta todo sobre ellas», dice.
Su sed de aventuras la llevó a su primer viaje para hacer senderismo por Argentina. Junto a unos amigos, llegó a la cima del Aconcagua, la montaña más alta de Sudamérica con 6961 metros. Squash Falconer superó la marca de los 7000 metros cuando conquistó el Muztagata (7546 m) en la cordillera del Pamir y siguió adelante para batir su marca personal al escalar 8201 metros hasta la cumbre del Cho Oyu en Nepal. «Está claro que me apasiona escalar. Pero bajar caminando no me gusta tanto», nos cuenta. «Así que descendí el Muztagata en "snowboard" y el Cho Oyu en trineo».
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Camino al récord.

Cuando Squash cumplió los 23, decidió concentrarse en todo lo que le importaba en la vida. Se sacó por fin el carné de moto, empezó a aprender parapente y comenzó a realizar sus primeras expediciones de escalada. De esta pasión por diferentes tipos de deportes surgió su idea del reto para batir un récord.
«Recuerdo pensar que sería genial ir en moto hasta el sur de Francia, escalar el Mont Blanc y bajar de él en parapente», dice. «La gente pensaba que estaba loca. Pero contaba con todos los conocimientos y con el compañero de equipo perfecto para hacerlo. Así que simplemente decidí ir a por ello.»
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Preparé el ala, aguanté la respiración y me lancé.
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Squash Falconer

NUNCA TE RINDAS. Nunca te rindas.

Solo el 30 por ciento de la gente que intenta escalar el Mont Blanc tiene éxito. Después de dos intentos, Squash empezó a preguntarse si conseguiría llegar arriba. A pesar de todo, ella e Irwyn Jehu, su compañero de escalada, lo intentaron por tercera vez. Encontraron dificultades de nuevo. Los escaladores en la otra cara de la montaña empezaban a dar la vuelta debido a los avisos de avalanchas. Pero ellos dos continuaron y llegaron a la cima del Mont Blanc. ¡Conseguido!
Pero aun había que bajar en parapente. «Esperábamos fuertes rachas de viento y me dio un poco de miedo la parte del parapente. Pero no iba a bajar caminando otra vez ni de broma», dice explicando sus dudas. «De repente el viento cesó y preparé el ala, aguanté la respiración y me lancé. Fue increíble.» Intentó controlar esa impresionante sensación durante los 22 minutos que duró el descenso. A pesar del sentimiento de euforia, tenía que concentrarse en aterrizar de forma segura. Al tocar el suelo se convirtió en la primera mujer británica en escalar el Mont Blanc y bajar en parapente desde la cumbre. Un logro fascinante después de haber recorrido 1200 kilómetros desde su casa en Derby, Inglaterra, en una moto BMW F 650 GS.
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Utilizando una máscara de oxígeno en la cima del Monte Everest.

El Monte Everest y otras cumbres

Con la moral por las nubes (casi literalmente) y llena de energía, fijó la vista en cumplir el sueño de todo alpinista: alcanzar el techo del mundo, el Monte Everest. Dos años después de batir el récord en el Mont Blanc se embarcó en esta aventura. Una vez más, su plan era bajar en parapente desde la cima y batir un nuevo récord. No tuvo problemas para alcanzar la cima de la montaña más alta del mundo, con 8848 metros. Pero el sueño de convertirse en la primera mujer que bajaba en solitario en parapente desde el Monte Everest quedó fuera de su alcance por culpa del mal tiempo y los fuertes vientos.
Los contratiempos no pueden detener a Squash. Simplemente le encanta explorar nuevos horizontes y vivir más y más aventuras al aire libre. Desde entonces ha volado en su parapente desde la cima del Gran Paradiso (4061 m) en Italia, ha formado parte del mayor grupo en la historia (94 personas) en alcanzar la cumbre del Monte Kilimanjaro, ha establecido recientemente un nuevo récord al viajar casi 5000 kilómetros atravesando seis países en una bicicleta elíptica (una combinación de bicicleta con cinta de correr) y se ha convertido en la campeona de Europa femenina de ElliptiGo.
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No importa lo inalcanzable que pueda parecer un sueño: con la perfecta combinación de fe en uno mismo, preparación, entrenamiento e imaginación, casi cualquier cosa es posible.
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Squash Falconer

No aceptes ningún límite.

Squash Falconer y su GS.

No aceptes ningún límite.

En su búsqueda de aventuras, Squash siempre vuelve a las motos, y a la GS. Atravesó México en una F 800 GS para la serie de televisión mexicana «Rodando por México». Un equipo de rodaje la ha seguido hace poco a través de Argentina, Chile, Perú, Colombia y Brasil para un documental de viajes. Desde que eligió la GS para su primer reto en el Mont Blanc, la aventurera ha confiado en esta moto, de la que dice que «siempre cumple con su trabajo sin importar las condiciones».

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Rodando un documental de viajes en Sudamérica.

«Tengo una actitud en la que todo es posible y siempre voy a por ello. La GS engloba exactamente esa misma actitud. Es la moto perfecta para los exploradores, siempre será el piloto el que tenga que parar primero». La sed de aventuras es lo que lleva a Squash Falconer y a otros pilotos GS a rebasar los límites para seguir viviendo la sensación de una libertad sin fronteras, el espíritu de la GS. «No importa lo inalcanzable que pueda parecer un sueño: con la perfecta combinación de fe en uno mismo, preparación, entrenamiento e imaginación, casi cualquier cosa es posible».

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Lista para saltar al agua helada durante una sesión de fotos con la R 1200 GS.
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