Este año, en su quinta edición, #puntApunta18 (pAp) partía del noroeste, en Corvera de Asturias, junto a Avilés, para llegar al este, en la valenciana población costera de Cullera, del mar Cantábrico al Mediterráneo, con etapas en Valladolid y Guadalajara. La inscripción, a rebosar, 750 motos, la totalidad de los dorsales puestos a disposición de los riders, con un total de 863 personas. Moteros venidos de toda España, incluso de Canarias, y también de fuera de nuestras fronteras, arribaron a la población asturiana en un ambiente de fiesta y amistad. Los participantes estaban citados la tarde anterior a la salida para la entrega de la documentación, verificación de los vehículos y el briefing, reunión diaria en la que se daban los pormenores de la etapa siguiente.

En esa primera reunión se entregaron los primeros Gold a los riders que no habían faltado a ninguno de los cinco pAp, un reconocimiento por su adhesión a la prueba. Luego, la cena y a descansar, que al día siguiente había que poner rumbo a Valladolid, primera etapa, con 430 kilómetros de curvas, montañas y valles asturianos, para alcanzar un segundo sector más llano que nos llevaría a la capital vallisoletana.

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VERIFICACIONES Y DÍA 1

CORVERA DE ASTURIAS - VALLADOLID

En esa primera reunión se entregaron los primeros Gold a los riders que no habían faltado a ninguno de los cinco pAp, un reconocimiento por su adhesión a la prueba. Luego, la cena y a descansar, que al día siguiente había que poner rumbo a Valladolid, primera etapa, con 430 kilómetros de curvas, montañas y valles asturianos, para alcanzar un segundo sector más llano que nos llevaría a la capital vallisoletana.

El día amanecía nublado en Corvera de Asturias y los participantes empezaban con el corte de la cinta de salida que, como ya es tradicional, corresponde al dorsal número 1. Se da la circunstancia de que su titular, Paco Torres, también era un número uno, en este caso de la veteranía, pues sus 74 años le convertían en el participante de más edad del pAp 2018. Tras la breve ‘ceremonia’, el sellado del ‘Pasaporte de ruta’ que los inscritos deberían acuñar en los diferentes controles de paso que encontrarían en el recorrido de cada jornada.

La primera parada, la playa de Salinas, donde todos recogieron agua del Cantábrico en la vistosa botella metálica entregada por la organización. Preciado líquido que acompañaría a los moteros toda la travesía para luego verterlo en otro mar, el Mediterráneo, en una suerte de misión cumplida, de sueño hecho realidad sin percance ni contratiempo alguno, de fin de aventura que invitará a la alegría y la satisfacción.

Tras esa parada lúdica, enseguida empezaron los puertos de montaña accediendo al primero de ellos por una carretera estrecha. Luego vendrían tres más. Antes, nos reconfortamos de la niebla con el famoso Pote asturiano que degustamos en Teverga.

Tras las cumbres montañosas, llegaron las llanuras en nuestro rodar con el horizonte puesto en Valladolid, pero la climatología nos deparaba una última sorpresa en forma de granizada, transformando el negro asfalto de la carretera en un blanco manto.

Ya divisábamos la sobria capital castellanoleonesa y las nubes que sobre ella pendían amenazaban tormenta, como así fue. Un gran aguacero impidió el briefing en el exterior, pero el staff lo trasladó al salón de la Oficina de Turismo para dar las últimas instrucciones del día.

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Etapa 2

VALLADOLID - GUADALAJARA

Tras la tormenta del día anterior, el evento amanecía temprano y a la hora indicada los primeros participantes iniciaban la salida rumbo a Guadalajara. La segunda etapa tenía un recorrido de 424 kilómetros y la meteorología nos tenía preparadas algunas sorpresas.

Con buen ritmo, sin prisa, pero poca pausa, podíamos llegar sin agobios a las tres paradas programadas, donde nos sellarían el Pasaporte. La primera nos llevó a las bodegas Portia, en Gumiel de Izán, que nos abrió las puertas para ofrecernos el picnic del día, además del sellado.

El recorrido era variado y pudimos disfrutar de unas carreteras en mejor estado que las transitadas en la etapa del día anterior, se nota que este año la nieve y la lluvia han sido abundantes, deteriorando mucho el asfalto, sobre todo en los puertos de montaña.

Tras la parada ‘bodeguera’, impresionante construcción firmada por el célebre arquitecto Sir Norman Foster, pusimos rumbo al segundo CP, que se estableció en Burgo de Osma, donde los riders debíamos dejar la moto y adentrarnos a pie en la localidad para realizar el sellado en su preciosa plaza.

Realizado este trámite, el segundo de la etapa, pusimos rumbo a la zona montañosa donde una enorme granizada paralizó por momentos el circular de las motos. Parada para ponerse el traje de agua, quien no hubiera tenido el acierto y previsión de hacerlo anteriormente, y a seguir el camino en dirección a Guadalajara, que ya estaba cerca y no tendríamos problemas en llegar a la hora establecida por la organización.

En la bajada hacia Majaelrayo, los participantes debían decidir si recorrer la ruta ‘Touring’ o la ruta ‘Espiritu GS’, dos caminos a elegir que bien reflejaba el road book, el primero con buen asfalto y el segundo roto, rutas que cada cual tomó según su sabia decisión, pero que, en cualquier caso, eran aptas para todos, tal vez más lenta la segunda debido a los agujeros que había que sortear.

La llegada se hizo en la plaza mayor de Guadalajara, a la sombra del Ayuntamiento, magnífico escenario donde el alcalde de la localidad dio la bienvenida a los participantes venidos de toda España y también de fuera, con doce nacionalidades diferentes. Magnífico colofón a tan bella etapa.

Cena y descanso, que la jornada siguiente tocaba la tercera y última etapa que nos llevaría a Cullera, no sin antes recorrer más de 500 kilómetros. Pero eso será hasta el siguiente punto y aparte.

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Etapa 3

Tras la tormenta viene la calma. El día amanecía fresco, pero sin lluvia, y las predicciones anunciaban calor, evidenciando que poníamos rumbo a la cálida costa mediterránea levantina.

Tras el sellado y visita en el primer CP, nos encontramos con una ruta con buen firme, permitiendo mantener una velocidad constante y adecuada que posibilitó que los primeros cien kilómetros cayeran rápidamente. El rumbo nos indicaba que nos acercábamos a la serranía de Cuenca, donde las curvas hacían acto de presencia. Fuimos enlazando carreteras para llegar a Cofrentes, Dos Aguas y por vía rápida llegar a Cullera donde su faro nos dio la bienvenida.

Ya sentíamos que esta aventura tocaba a su fin, pero la organización nos tenía preparado una última sorpresa. Debíamos recorrer el paseo marítimo con nuestras motos y así atravesar el arco en la subida al escenario. Momento este de gran emoción junto a la botadura del agua que transportábamos desde el Cantábrico para depositarla en el Mediterráneo.

Tras la recogida del Finisher se nos convocó al cóctel en el mercado de Cullera. El ambiente era de fiesta total, charanga incluida, calles cortadas y un sinfín de motos y riders ocupando todo el centro.

Una vez en el bien escogido lugar del festejo, el Director de BMW Motorrad España, Alexander von Scheidt, dio por terminado el #puntApunta18 no sin antes emplazar a los asistentes a la inminente apertura de inscripciones del puntApunta GS que transcurrirá por Marruecos a finales de octubre, así como al puntApunta 2019. Posteriormente se realizó el sorteo de Metzeler, BMW Motorrad España y el propio puntApunta.


¡Hasta el puntApunta19, riders!

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Nuestros colaboradores

¡¡Gracias !!

En toda esta aventura nos han acompañado nuestros grandes colaboradores, sin ellos no hubiese sido posible,

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